Nuevo Mundo | Día 1

He perdido la razón.

Leo esta frase, escrita a mano en una libreta que he encontrado después de una búsqueda desesperada y sólo veo verdad en ella. ¿Acaso hay verdad en la locura? ¿Es la locura la verdad de la cordura? ¿La verdad se conoce o se siente? ¿Cuál es la manera que tiene el ser humano de reconocer la verdad? ¿Es el pensamiento el único capaz de llegar hasta ella? Algo tan volátil, débil y cambiante como el pensamiento no puede ser la base de nuestro conocimiento, debe de haber algo más sólido, algo permanente e inmutable que nos de las garantías suficientes para poder dejar de dudar.

No es la primera vez que escribo acerca de la naturaleza humana y su percepción de la realidad, pero sí es la primera vez que lo hago de forma desesperada.

Me siento extraño escribiendo en un papel, ya ni recuerdo la última vez que lo hice. Me resulta extremadamente lento, es como avanzar por un barrizal que me cubre hasta la cintura. Mis pensamientos son mucho más veloces y la mitad se pierden, olvidados por el camino. Si intento ir más deprisa las letras se retuercen y se deforman perdiendo su legibilidad, lo cual me resulta desesperante.

Siento como si estuviera drogado, es una posibilidad que no he descartado aún. Aunque no conozco ninguna droga que haga efecto durante tanto tiempo, pero creo que es la opción más probable. Dicen que los efectos del peyote pueden persistir durante días. Sin embargo no he tomado peyote y nadie ha podido hacérmelo ingerir sin darme cuenta.

Me duele la cabeza de darle tantas vueltas a este asunto. Es agotador cuando uno es incapaz de conocer la verdad de algo por muy cerca que la tenga. Pero de lo que estoy seguro es de no haber tomado drogas en los últimos años.

Otra opción que he barajado es la de estar soñando, pero de ser así ya me habría despertado arrancado del sueño por el dolor de las bofetadas que me he dado, además si fuera un sueño lúcido podría volar o modificar el entorno a mi antojo. Aquí no puedo modificar una mierda. Aunque son las cosas extrañas que envuelven mi realidad las que me hacen pensar que esto pueda ser un sueño o el delirio de una mente drogada. Incluso escribiendo me enredo, ¿qué me pasa?

Escribir siempre ha puesto mis pensamientos en su sitio, y no sólo eso sino que ha sido fuente de nuevas ideas. La mayéutica de Sócrates surge en mí sólo a través del diálogo interno que se produce durante la escritura. Fue precisamente esa la razón que me impulsó a iniciar mi blog, que después de quince años sigue siendo mi laboratorio de ideas. Pero en esta ocasión no está funcionando. Creo que es el formato. Nunca me ha gustado escribir a mano y ahora recuerdo por qué. Hacerlo así no me ncita de la misma forma, no suelta los nudos interiores y sólo consigue convertirse en una tarea densa y tediosa. De todos modos el impulso es el mismo. Mi necesidad de escribir sigue dentro de mí, siempre ha sido mi forma de crear y siempre lo será.

He intentado encender mi ordenador, pero está frito. Lo he desmontado con la creencia de que indagando en sus tripas podría averiguar cuál es la causa de su mal, pero lo mío no son los cables. Sólo se me ha ocurrido golpearlo en diferentes momentos del encendido, pero nada ha funcionado. Descanse en paz.

He intentado dormir, a ver si al despertar todo volvía a la normalidad, pero soy absolutamente incapaz de hacerlo. Recurrir a somníferos tampoco creo que sea buena idea, si no consigo dormir con ellos no quiero estar con la mente aún más pastosa.

Creo que voy a sufrir otro ataque de ansiedad. Quiero cerrar los ojos y que todo esto termine.

No ha funcionado.

El silencio al otro lado de la ventana me pone la piel de gallina. Es como si alguien estuviera observándome, vigilando todos mis movimientos. Como si fuera un pez en un acuario a la vista de todo el mundo. Sin embargo no hay nadie ahí afuera con los ojos pegados al cristal. Y yo no soy un puto pez.

¡Un momento! ¿Y si lo soy? Y si esto es un terrible experimento o simplemente un juego. Recuerdo películas como el Show de Truman, The game y muchas más en las que el único propósito es hacerle luz de gas a la víctima. Puede que se trate de un programa de televisión o algún hilarante proyecto en Internet. De ser así ¿sería capaz de darme cuenta?¿Qué tendría que hacer para ponerle fin?

Puedo salir de la ciudad, alejarme todo lo que pueda. Ningún montaje, por caro que este sea, sería capaz de controlar un territorio tan grande.

Quiero dormir, o despertar, lo que sea que tenga que hacer para que las cosas vuelvan a su sitio. Ya es de noche y nunca he tenido miedo a la oscuridad, pero ahora todo me parece terrorífico. Voy a comprobar que he cerrado la puerta con llave y voy a bajar todas las persianas de la casa. Me acabo de dar cuenta que no se oyen ni siquiera los pájaros. Aunque ahora me entra la duda de si por la noche los pájaros cantan. Espero que no.

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